Como funcionan los campamentos de march break
Una de las sorpresas que te da Canadá como papá es descubrir que, en épocas como March Break y las vacaciones de verano, tienes que mandar a tus hijos a un campamento.
En México, Nico se iría con su abuela o con sus primos… pero acá, solos, no nos queda más opción.
La ciudad tiene campamentos en centros comunitarios y deportivos, y suelen ser las opciones más baratas, pero se llenan rapidísimo.
Hay otras alternativas privadas pero cuestan entre 300 y 400 dólares por semana. Hay uno en Gatineau que los enseña a patinar (en patineta) pero son 380 por semana!
Para March Break por ser una semana no se siente tan feo.
Pero pensando en verano, cuando hablamos de 6 (creo) semanas seguidas, estamos hablando de miles de dólares.
Y pues no.
No es que hay opciones gratuitas que yo sepa. Así que hay que gastar de todas, todas.
Este March Break quisimos probar el Boys and Girls Club, que nos queda relativamente cerca de la casa y que no es taaaaan caro.
Además de los campamentos, el BGC también tiene actividades para niños en las tardes, así que nos pareció buena idea probar para conocerlo.
Hasta ahora, la mayoría de los niños con los que Nico convive son los de su escuela. Así que no sabíamos como le iría en un ambiente nuevo, con niños nuevos.
El primer día estuvo lleno de dudas. Nico estaba nervioso. Yo estaba nervioso. Creo que Sonia era la más nerviosa de todos.
Pero lo déjamos a su suerte… y la pasó increíble.
Cuando le pregunté qué hizo, me respondió como siempre: “muchas cosas”. O sea, cero detalles.
Pero poco a poco le fuimos sacando más.
Jugó ajedrez con una voluntaria, habló en español con otra, juego jeopardy y fue el único que sabía que los tiburones no tienen huesos.
Un día los llevaron de paseo al museo del niño y la pasó bomba. También nos presentó a Nathan, su mejor amigo de March Break.
Tanto nos gustó la experiencia BGC que ya lo inscribimos también para ir en las tardes.
En muy poco tiempo, los voluntarios ya lo saludan por su nombre y siempre tienen alguna pequeña historia que contarnos sobre él.
Son detalles pequeños, pero como papás significan muchísimo.
La verdad, esta primera experiencia con campamentos ha sido muy bonita, y en especial la del Boys and Girls Club.
Nos dejó tranquilos, contentos, y con la sensación de que encontramos un lugar bueno, cercano y mucho más accesible.
Y eso, honestamente, ya se siente como una victoria.